¿A partir de cuándo en la vida es que comenzamos a envejecer? Existen 3 respuestas básicas: Desde la concepción, desde el nacimiento y desde el fin de la adolescencia. Sea cual sea la opción que te guste, muy seguramente ya estás envejeciendo sin que puedas hacer algo para evitarlo. ¿Ésto cómo te hace sentir? Y es que la respuesta a esta pregunta va a determinar, en gran parte, la calidad de envejecimiento que tengas. Primero, debes saber que envejecer no representa, necesariamente, volverte inútil, gruñón o ningún otro rasgo negativo usualmente relacionado con la edad avanzada, pero si eres de los que cree que un adulto mayor es eso, entonces vas en camino a convertirte en un reflejo de tus prejuicios.
"¿Y qué puedo hacer?" tal vez preguntes, gritando a la pantalla de tu computadora. ¿Quieres la verdad?, nada.
Digo, puedes hacer mucho para asegurarte de tener un buen envejecimiento, pero no puedes evitar envejecer, aun cuando millones de dólares en mercadotecnia te hayan vendido otra idea. Así que, ¿qué puedes hacer para envejecer bien?, pues lo que mismo que debes hacer para tener una vida saludable en general, ya sabes, ese rollo de comer bien, ejercitarte, beber agua, leer y ser feliz, con la pena, lo que funciona, funciona.
![]() |
| Todo es cuestión de ser constante |
Ahora, ¿qué hay de la actitud? La forma en como ves el envejecimiento y a las personas envejecidas va a marcar cómo te sentirás cuando empieces a ver signos de tu propio envejecimiento. Si creer que hacerte viejo es malo o patético, entonces vas a enfrentarte a una guerra en contra de ti mismo, una guerra que, honestamente, no vas a poder ganar. Pero si tienes una actitud favorable y planeas metas y objetivos para tener un envejecimiento feliz, productivo y orientado a cumplir objetivos, entonces ser mayor será una etapa en la que seguirás siendo tú, solo que con unas canitas más.
Así que comienza a pesar cómo te sientes respecto a la idea de hacerte viejo y recuerda que ya estás en camino. Envejecer no es un castigo, ni una condena, las arrugas deben ser medallas que portemos con orgullo por haber salido victoriosos en las batallas de la vida. Después de todo, el que llega a mayor es porque en algún momento de su vida, algo hizo bien.
