El DIF Nacional ha dejado sin sede al Instituto Nacional de Geriatría INGER.
Después de funcionar por varios años en la Ciudad de México, este espacio, único en el país por sus características y servicios a la población mayor, fue solicitado de vuelta por el DIF Nacional, rompiendo un contrato de 15 años a solo 2 de haberse firmado.
La primera pregunta es ¿por qué? El INGER realiza importantes avances en atención social, asistencia familiar y desarrollo e investigación en materia de adultos mayores; no se trata, por lo tanto, de un organismo fallido, o una empresa patito como las miles que hay en el país. ¿Por qué entonces cerrarlo?
Hay veces que a uno le toca aprender a la mala, y si algo he tenido la desgracia de aprender así, es que al gobierno de Tabasco no le importan los adultos mayores. No me importa cuántas fotos se tome la primera dama con los "abuelitos" del asilo, a mi no me venden la idea. Al parecer, Tabasco no es el único lugar que sufre de esta falta de consciencia hacia los adultos mayores.
Yo he sido, hasta cierto punto solapador respecto a mi postura sobre el desprecio hacia los mayores. Por un lado, entiendo que la gente tema envejecer y el viejismo es la manifestación de esta incomodidad ante su propio proceso de envejecimiento, pero por otro lado, estamos en una sociedad que debería ser incluyente y, sin embargo, dista mucho de serlo. Seamos honestos aquí, pocos son los grupos tan desprotegidos como el de los mayores de 60 años. ¿Qué hay para ellos en sociedad? Quedarse en casa viendo programas que no los estimulan, salir y transitar calles tan mal diseñadas que son un peligro potencial a cada paso, o trabajar de cerillitos en un supermercado. Esas son las opciones que México tiene para los adultos mayores. Pero no tiene que ser así; y ciertamente se han realizado muchos progresos a lo largo de los años. El DF es la ciudad más desarrollada en cuanto a integración de lo mayores en México. El INAPAM es un organismo ejemplar en el centro del país, aun cuando cumple solo cumple funciones básicas en cualquier otro lado.
¿La razón? Creo que el dolor de cabeza de todo gerontólogo: destinar todos los recursos a personas jóvenes. No quiero decir que niños y adolescentes no merezcan el apoyo, porque claro que lo merecen, pero ¿por qué debe ser a costa de perjudicar a los mayores? ¿Por qué el gobierno cree que debe elegir entre beneficiar a adolescentes o a ancianos cuando puede brindar bienestar a todos por igual? Alguien en el DIF no está haciendo bien su trabajo si nunca ha escuchado sobre actividades intergeneracionales.
Ahora, el INGER no es solo una escuela, ni un centro de día o club de actividades, el Instituto Nacional de Geriatría es un centro de investigación único en el país. ¿Qué nos está diciendo el DIF al quitarle su espacio de manera tan abrupta?, ¿es que acaso el miedo del gobierno a un pueblo educado también se traduce a no querer que la gente envejezca bien? Porque estamos envejeciendo y eso nadie puede negarlo, para bien o para mal, todos tenemos el mismo destino. Pero es más fácil para un gobierno mantener al pueblo tranquilo con novelas y Laura, que brindar una verdadera calidad de servicios para la población mayor.
¿Y qué sigue? ¿Van a mandar a los granaderos a desalojar a los danzoneros de los parques? ¿Van a boicotear las Olimpiadas de la Tercera Edad? Pareciera ser que envejecer se está volviendo un acto de revolución. Y si los años nos están volviendo rebeldes, entonces prepárense, porque el pueblo está cansado y cada vez somos más los viejos revoltosos que exigimos lo que se nos viene debiendo desde hace mucho tiempo.


