miércoles, 22 de octubre de 2014

¡Más gerontólogos para México, por favor!

Hace unos días concluí unas clases de gerontología en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. En esta materia, además de estudiar las teorías biopsicosociales del envejecimiento, los alumnos también aprendieron a realizar valoraciones gerontológicas integrales. ¿Qué es esto? Bueno, la VGI es un conjunto de pruebas que permiten conocer el estado de salud y bienestar general del adultos mayor al evaluar capacidades, estado físico, memoria, marcha, equilibrio, estado nutricional, redes sociales, salud física y muchos factores más.

Estatura y peso

Equilibrio


Ahora, esta entrada no es para hablar sobre la VGI sino sobre el efecto que la clase tuvo en nuestras vidas. Desde la primera sesión le dije a los alumnos que el último día de clases debían invitar a un adulto mayor para aplicarles las pruebas. Tiene sentido, ¿no?, sin embargo es increible la cantidad de excusas que puede poner un grupo para no salir de su zona de confort, lo que me ha llevado a tener muchos intentos fallidos en el pasado. Por fortuna, en esta ocasión el grupo decidió hacerle frente al reto y al final contamos con la presencia de 7 mayores y un cuidador. Las evaluaciones salieron bastante bien y los alumnos quedaron muy motivados ante la experiencia, pero eso no fue lo mejor que ocurrió ese día.

Al final, el grupo decidió organizar a los mayores una pequeña reunión como agradecimiento a su participación. Primero estaban sentados solo ellos y el hielo no se había roto, pero en cuanto comenzamos a hacer preguntas y dar pie a conversaciones, la respuesta fue maravillosa. ¡Los mayores brillaron!, compartieron historias, recitaron poesía, e incluso celebramos un cumpleaños.

La del recuerdo


Comparto esta historia porque, por experiencia personal y de algunos colegas, podemos sentir que el trabajo gerontológico es una lucha contra el mundo y seguimos siendo muy pocos en el país, tristemente. Y si así nos sentimos nosotros, ¿cómo creen que se sientan los mayores que no tienen a profesionistas interesados por su bienestar? Yo se que ese día muchos vivieron una experiencia nueva en sus vidas y esos los motivará a buscar otros espacios de reunión y recreación en donde ellos sean el eje de las actividades.

Dicho simplemente, MÉXICO NECESITA MÁS GERONTÓLOGOS. Somos un país en rápido envejecimiento y lo que los mayores tienen para ellos es casi nada. Sí, la Ciudad de México y zona courbada tienen excelentes modelos de atención del INAPAM, pero por desgracia el apoyo federal fuera del centro del país sigue siendo muy escaso. Es por esto que los gerontólogos tenemos que ser, no solo más en número, sino en esfuerzos y contactos. Cada uno de nosotros es un detonador de cambio social y las cosas solo cambiarán si unimos fuerzas todos para exigir lo que la vejez de nuestro país merece: una nación con más oportunidades de desarrollo e integración para ellos.

Me dio mucho gusto saber que en Tabasco ya se llevan a cabo algunas acciones (¡Muchas de ellas dirigidas por mis propios alumnos!), así que, si bien estamos dando apenas pasos de bebé, vamos por buen camino. México es un país hermoso, luchemos porque todos tengamos libre acceso a su belleza.

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